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Psicosalud Herrera

Baja Autoestima en niños y adolescentes

por | Abr 19, 2021 | Maribel Quiles | 0 Comentarios

No son pocas las ocasiones que escuchamos a los hijos decir que «se siente feo», «no le sale nada bien», «soy tonto, siempre me equivoco», etc… mensajes éstos que dañan la autoestima de los más pequeños y preocupan a los padres.

Podríamos definir la autoestima como la evaluación emocional que hacemos de nosotros mismos, es decir, el amor y el aprecio que nos tenemos según el resultado de esa evaluación. Esta evaluación es el resultado de la percepción que tenemos de nosotros tanto física como psicológicamente así como de la aceptación de tales características.

Cada experiencia que van teniendo los niños a lo largo de su desarrollo, bien sea de éxito o fracaso, va modificando la imagen que se crean sobre ellos y por tanto la valoración que hacen. Esa valoración emocional puede ser positiva o negativa y es este hecho el que determina que algunos niños desarrollen una autoestima positiva y otros negativa.

La autoestima se va formando desde la temprana infancia y va cambiando a lo largo del desarrollo evolutivo, no es algo innato que se mantenga estático e inalterable.

Niños con baja autoestima. Cómo ayudarlos.

Es en la infancia donde se va conformando la imagen personal que tenemos acerca de nosotros y la aceptación de esa imagen. La imagen es fruto de muchas características, entre ellas lo que dice la familia, profesores o personas de referencia sobre nosotros, lo cual hace que los niños comiencen a interiorizar estos mensajes y a hacerlos como propios, determinando en gran parte el comportamiento que muestran. Es decir, es algo parecido a:

«Mis padres me dicen que soy bueno en mates y yo empiezo a comportarme de una forma determinada para cumplir con esas expectativas que tienen mis padres de mí. Por tanto, me esfuerzo mucho por cumplir con esas expectativas, dedico mucho tiempo a estudiar mates, por lo que me acabo creyendo que soy bueno en mates (y probablemente el resultado sea positivo debido a la mayor dedicación al estudio)».

A su vez esto influye en los pensamientos que los niños comienzan a decirse a sí mismos sobre su valía personal que están en consonancia con estos comentarios.

Los niños con baja autoestima no han aprendido a valorarse y a aceptarse tal y como son por lo que a menudo podemos encontrarnos con niños que tienen miedo a fallar, no son capaces de iniciar cosas nuevas por ese miedo a fallar, baja tolerancia a la frustración, desprecian sus características personales y no las aceptan, tienen miedo a relacionarse con los demás por creer que no serán aceptados, etc.

Autoconfianza baja en adolescentes. Detectarla a tiempo.

La adolescencia es una etapa del desarrollo en la que se producen muchos cambios físicos y psicológicos. Es una época de contínua búsqueda de nuestra personalidad y donde se define quienes somos, todo ello acompañado de preguntas y dudas acerca de sí mismos. Estas dudas continuas que aparecen en esta edad junto con la construcción de su personalidad, en ocasiones da lugar a cambios en la percepción que tienen sobre ellos mismos, existiendo una cierta tendencia a percibirse de forma negativa y a no aceptarse como son.

La formación de la autoestima va en consonancia con el desarrollo de la autoconfianza de manera que en la medida que me aprecio, me valoro y acepto como persona tenderé a tener una confianza mayor para aceptar los retos que vaya encontrando (lo cual no quiere decir que no me equivoque y todo lo haga bien). La autoestima y la autoconfianza no son sinónimo de egoísmo o de narcisimo, sino todo lo contrario, me conozco como soy, con mis fortalezas y debilidades, acepto tales características y por ello me valoro como persona.

Con el objetivo de detectar a tiempo una autoconfianza que pueda estar influyendo negativamente en los adolescentes, describimos una serie de aspectos a tener en cuenta:

  • Negarse a realizar actividades por miedo a fallar.
  • Ansiedad antes pequeños desafíos que se le van presentando. Su respuesta inmediata es «no sé», «no puedo».
  • Dificultad para solucionar los problemas.
  • Pensamientos autocríticos del tipo: «no soy capaz», «hazlo tú que seguro lo haces mejor», «no sé hacer nada bien», «para que lo voy a intentar si me voy a equivocar», etc.
  • Mentir o echar la culpa a los demás.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Habilidades sociales deficitarias.
  • Comportamientos retraídos, pasivos y deprimidos por esa baja confianza en ellos mismos.
  • Etc.
Autoestima en adultos. No nos olvidemos de nosotros mismos.

La autoestima es un aspecto dinámico que va cambiando a lo largo de la vida. No se trata de algo «que se tiene o no se tiene» sino que puede ir cambiando según las circunstancias personales. Por ello es importante que en la edad adulta sigamos cuidando nuestra autoestima y no lo dejemos a un lado. Un aspecto importante en el que podemos fijarnos es en cómo nos hablamos a nosotros mismos, es decir, el lenguaje interno que mantenemos.

Fíjate como interpretas tus experiencias pasadas, tus errores o tus dificultades y que lenguaje usas para etiquetar esas situaciones. Por ejemplo, ante un error en el trabajo, ¿qué te dices inmediatamente? «Siempre me pasa lo mismo» «No sé como no me he dado cuenta de esto»,…. Hablarte así no hará más que incrementar el malestar contigo mismo y crear una experiencia que se añadirá a tu creencia sobre tí mismo.

Autoestima en niños, un pilar fundamental en sus vidas.

Como venimos adelantando, la autoestima es un elemento esencial en la vida de un niño y es la base de una salud mental adecuada y positiva. Del grado de autoestima que vaya conformando dependerá el cómo se enfrente a los retos y nuevos aprendizajes, a las relaciones sociales que establezca y al grado de bienestar que sienta en su vida.

Un niño con buena autoestima se siente competente, seguro y valioso.

Se muestra con confianza en sí mismo y en su capacidad para hacer las cosas, se responsabiliza de sus propios actos, tiene ganas de aprender y de hacer cosas nuevas y colabora con sus iguales. Estos comportamientos nos indican que se está construyendo una buena autoestima pero hay que estar atentos porque en cualquier momento podrían aparecer cambios que vayan en la dirección opuesta.

Por el contrario, un niño con baja autoestima no confiará en sus habilidades y se mostrará dudoso, tímido y con miedo a fallar.

Normalmente son niños que tienden a infravalorar sus habilidades ante los demás y se mostrarán con timidez en los aprendizajes nuevos ya que el mensaje que está presente en su cabeza es el siguiente: «para que voy a hablar si todo me sale mal» (este pensamiento es fruto de la interpretación que hacen de sus acciones, «como normalmente no suelo hacer las cosas bien y me equivoco para que voy a intentarlo»). Ante estos pensamientos el comportamiento que suelen seguir es el de rechazo y mantenerse al margen.

Es común que, en algunos casos curse con comportamientos agresivos ya que la percepción que creen que los demás tienen de ellos es de niños torpes, tímidos y que se equivocan. Por ello intentan defenderse (equivocadamente) de la imagen que tienen los demás de ellos mostrándose irascibles y agresivos.

Ante esta realidad y teniendo en cuenta la importancia que la autoestima tiene en el desarrollo de los niños, y por qué no decirlo, en su futura felicidad, proponemos diez pautas a tener en cuenta para fomentar la autoestima positiva en tus hijos:

  1. Escucha y ten en cuentra a tus hijos (pídele ayuda en tareas que dominan, eso aumentará su autonomía y confianza).
  2. Calidad frente a cantidad de tiempo con ellos. Juega con ellos y priorizar HACER cosas juntos a PASAR tiempo con ellos.
  3. Inclúyelos en tus decisiones. De esta forma le estaremos transmitiendo que sus palabran tienen importancia y que confías en su capacidad de elección (esto aumentará su autoestima notablemente).
  4. Dales responsabilidades desde pequeños (enseñar la responsabilidad y el compromiso con sus tareas)
  5. No los compares con nadie. Al contrario de lo que se piensa esto dañará su autoestima al crearles inseguridad y no ser capaces de valorar sus propias características.
  6. No los etiquetes. Condicionan su personalidad y su comportamiento.
  7. Valora el esfuerzo y no tanto el resultado. Inculcar el valor del esfuerzo dejando que haga ciertas cosas solo, proponiendo metas realistas y alcanzables y venciendo la impaciencia.
  8. Cambia la crítica por el elogio. Valorar los aspectos positivos del niño tiene efectos importantes sobre la auotestima. Sin embargo, hay que tener cuidado con emitir elogios desproporcionados e irrealistas. En ese caso podremos crear el efecto contrario en nuestros hijos.
  9. Reconoce su esfuerzo, su interés y la dedicación por las cosas.
  10. No los sobreprotejas. La sobreprotección de nuestros hijos genera en ellos dependencia, creencia de ser incapaces de hacer las cosas por sí mismos e inseguridad.

Adolescencia y Autoconfianza.

Adolescencia y Autoconfianza

La seguridad, la autoestima y la confianza juegan un papel importante en la adolescencia y actúan como factores frente a conductas de riesgo. En esta etapa los hijos e hijas comienzan a redescubrir el mundo, a explorar sus propios límites y a emprender acciones que antes no habían realizado. Cada vez se muestran más autónomos y comienzan a querer solucionar los problemas desde su propio prisma sin la ayuda de nadie (como forma de reafirmar su personalidad). Los amigos van jugando en sus vidas un papel cada vez más importante y aunque los padres comienzan a relegarlos a un segundo plano, éstos siguen siendo un referente esencial en sus vidas y pueden hacer mucho por reforzar la autoconfianza de sus hijos.

Es importante transmitirles seguridad en los vínculos familiares, dar libertad para expresar sus opiniones sin juzgarlos, permitir que tomen sus propias decisiones (aunque éstas vayan en contra de las nuestras), etc.

En esta difícil pero reconfortante tarea de potenciar la confianza de los adolescentes podemos ofrecerte una serie de recomendaciones:

– Confianza.

Los adolescentes necesitan sentir seguridad en su entorno. Es importante transmitirles que estáis ahí de forma incondicional para lo que necesiten; no olvidéis que os siguen necesitando. Ofrecerle seguridad y confianza en sus decisiones. Para ello es importante que sientan que sus padres confían en ellos y les apoyan en las decisiones que toman.

– Potencia su capacidad de elección y toma de decisiones.

Ofrecerle la posibilidad de que puedan elegir y decidir sobre determinados aspectos les ayudará a desarrollar confianza en sí mismos y a creer en su capacidad de elección. En la medida en la que los adolescentes tienen la posibilidad de decidir más confianza generan en su capacidad para responsabilizarse de sus actos y decisiones. ¿Cuántas veces ocurre que no saben decidir y solucionar dificultades porque hay alguien que decide por ellos y asume las consecuencias de esa elección?

– Déjalos que se equivoquen y asuman las consecuencias.

Equivocarse significa aprender y solucionar el error. Significa retroceder en el camino, valorar nuevas alternativas y decidir una nueva que pueda resolver el problema. Esto supone un avance en su maduración y un fomento de su confianza y autoestima porque se sienten capaces de resolver aquellos conflictos que se le plantean.

– Fomentar aprendizajes nuevos y experiencias diferentes.

Disposición a escucharlos y ayudarlos. Los adolescentes evolutivamente no están preparados para controlar todo aquello que dicen y hacen (la parte del cerebro encargada de ese control está en desarrollo), por lo que no debemos entender todo aquello que dicen «literalmente» y ponernos a su mismo nivel. Tened claro que los padres seguís siendo su primera elección a la que buscar cuando las cosas se complican (aunque muestren todo lo contrario).

– Hablad mucho con ellos.

Ellos lo necesitan aunque en muchas ocasiones se mantengan impasibles y herméticos. Contadles sobre vosotros, sobre vuestro día a día, sobre como os sentís, sobre vuestras preocupaciones,…. Recordar que no hay mejor arma que el ejemplo y si queremos generar confianza en nuestros adolescentes mostrar aquello que vosotros le estáis pidiendo.

¿Cómo mejorar la autoestima en las personas adultas?

La edad adulta se caracteriza por una etapa más tranquila emocionalmente y más estable en cuanto a cambios internos se refiere. La personalidad está formada, muchas experiencias han sido vividas y nuevos ámbitos han aparecido en tu vida (pareja, familia, trabajo, etc.).

Pero, ¿Qué pasa con la autoestima?

Sin lugar a dudas sigue jugando un papel muy importante en la vida de las personas adultas, en su bienestar y en la consecución de nuevas metas y proyectos. Por ello, os proponemos a continuación una serie de ejercicios prácticos para no dejar de lado este aspecto tan importante:

  1. Vigila cómo te hablas a tí mismo.
  2. Enumera tus fortalezas. Haz una lista de tus virtudes y aptitudes como si fueras a leerlo a alguien centrándote en las cosas que haces bien.
  3. Reserva un tiempo del día para tí. A veces la rutina acaba absorviendo toda nuestra energía y nos lleva a comportarnos de forma automática. No todo gira en torno al trabajo o al ámbito académico. Dedica 30 min. a una actividad que te guste y en la que disfrutes, ya sea escuchar música, practicar deporte, leer, cocinar, practicar yoga, etc. Piensa que son sólo 30 minutos al día, si quieres puedes hacerlo, no es cuestión de tiempo. Piensa que esto es cuidar de tí y de tu salud.
  4. Escribe una lista de las cosas que haces bien. No se trata de escribir por el simple hecho de hacerlo sino de pararnos a pensar en aquellas cosas que hacemos bien, con las que nos sentimos cómodos y tranquilos, con las que disfrutamos.
  5. Párate a pensar. Piensa y escribe todo aquello que has conseguido, los logros obtenidos a lo largo de los años y cómo has mejorado. Imagina que vuelves a tu yo del pasado y ves con esos ojos todo lo que has conseguido en los últimos años, ¿te imaginabas todo eso que has podido conseguir y realizar?

Recuerda: la autoestima no es solo «quererse a uno mismo» si no que implica sentimientos, creencias, emociones, actitudes, comportamientos, aceptación,…. que se han ido formando y acumulando a lo largo de los años. Cuidar de ésta desde la temprana infancia es importante si queremos niños fuertes, competentes y seguros de sí mismos.

No olvides que la autoestima y la autoconfianza se fomentan desde la acción, no te quedes parado y actúa, enfréntate a las dificultades. Cuando descubras que puedes hacer más cosas de las que crees la seguridad irá creciendo.

Maribel Quiles, Psicóloga General Sanitaria especialista en la etapa infanto-juvenil.

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