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Psicosalud Herrera

Dificultades en las relaciones familiares

por | May 17, 2021 | Maribel Quiles | 0 Comentarios

Los conflictos, las discusiones y las dificultades en las relaciones entre familiares son elementos inevitables en el discurrir cotidiano. Así la familia, como contexto de desarrollo no queda exento de sufrir tales dificultades que lejos de ser simples y sencillas, en algunas ocasiones alcanzan matices de alta complejidad. La variedad de los conflictos son diversos por lo que la solución de los mismos se torna difícil si no ponemos remedio antes de que sea demasiado tarde.

En la búsqueda de estrategias o métodos que ayuden a reestablecer el equilibrio en las relaciones familiares dificultosas empiezan a surgir métodos alternativos a la vía judicial. Éste ha sido el camino por excelencia para resolver algunos de los conflictos familiares más comunes como son: separaración o divorcio, tutelas de hijos, conflictos económicos, adquisición de propiedades, herencias familiares, etc.

Es la mediación uno de los métodos que empieza a aparecer con más fuerza para ayudar a las familias a afrontar las relaciones difíciles que puedan llegar a producirse.
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Tipos de problemas familiares

El conflicto o dificultad en las relaciones es parte inevitable de la convivencia y más cuando hablamos del contexto familiar en el que se mezclan diferentes edades, valores, intereses, personalidades, … Por ello nuestro objetivo no es eliminar el conflicto ni demonizarlo (huyendo de él). Se trata de aportar estrategias que puedan ayudar a las familias a afrontar los conflictos inevitables de la convivencia de una forma más sana, constructiva y resolutiva.

Los conflictos entre los miembros de la familia son normales y en algunas ocasiones hasta necesarios. Éstos permiten aclarar ciertos aspectos que a veces se dejan a un lado, no se hablan, se malinterpretan y finalmente acaban minando la relación. Pero hay otras veces que las discusiones familiares alcanzan matices más graves que de no ser resueltas acaban dañando seriamente las relaciones.

Existen muchos tipos de conflictos entre los que podemos encontrar:

Conflictos de pareja

Los motivos más comunes de conflicto son: problemas de comunicación, pérdida de autonomía e independencia, reparto de responsabilidades de casa, diversidad de valores, educación de los hijos, …. Éstos y otros si se resuelven de forma adecuada pueden afianzar y fortalecer el vínculo entre ellos.

Conflictos entre padres e hijos

Es uno de los conflictos más comunes que observamos en consulta y los cuales generan un alto nivel de malestar familiar, especialmente en el caso de hijos adolescentes.

Aún así las difcitulades aparecen a lo largo de las distintas etapas de desarrollo de los niños:

  • Infancia: problemas relacionados normalmente con los valores y normas que se transmiten así como con el desarrollo de la autonomía.
  • Adolescencia: los conflictos son amplios y variados fluyendo desde la autonomía, libertad e independencia hasta la dificultad para evaluar consecuencias, relaciones con los iguales, adopción de comportamientos de riesgo, rendimiento académico, dificultades de comunicación, problemas emocionales, dificultad para controlar el estrés y enfado, explosiones de ira, etc.
  • Adultez: aunque los conflictos difieren, en esta etapa la mayor parte de los conflictos están relacionados con diferentes formas de pensar y entender la realidad, diferentes valores y formas de comportarse,….

Conflictos entre hermanos

Los conflictos entre los hermanos entán presentes desde el momento en el que hay hermanos. Los motivos son muy diversos variando desde celos, envidia, diferencias personales, etc hasta conflictos en la edad más adulta que pueden estar relacionados con incompatibilidad de personalidades, de valores, de actitudes, abuso de poder, etc.

Conflictos económicos

Aunque en estos conflictos no participan directamente los niños los efectos derivados de estas dificultades afectan directamente sobre ellos y sobre las relaciones familiares.

Conflictos familiares por salud

Los problemas de salud en algún miembro del núcleo familiar es uno de los problemas a nivel emocional más difíciles de gestionar. Por un lado, la enfermedad en sí misma es un proceso difícil que supone afrontar y aceptar la realidad de ver enfermar a un ser querido. Este hecho indudablemente sacude nuestro estado de ánimo propiciando situaciones de tensión derivados de los sentimientos de tristeza, desánimo y preocupación. Por otro lado, implica una alta demanda de atención, dedicación, tiempo y esfuerzo que exige en algunas ocasiones apartar de un lado tus propias necesidades, intereses y elecciones.

Conflictos relacionados con cambios en el ciclo vital

Los cambios en las etapas vitales suelen venir acompañados de nuevas responsabilidades, reajustes de roles, pérdidas o cambios de empleo, etc. Podemos encontrar fallecimientos de seres queridos, separación o divorcio, enfermedades, etc. los cuales suelen conllevar tensión y provocar conflictos entre los miembros de la familia.

Cómo resolver los conflictos familiares

En función del tipo de problema que aparezcan en la familia será necesario abordarlos de una manera u otra. A continuación proponemos una serie de estrategias o pasos a seguir para manejar los conflictos de forma eficaz:

Escucha activa

Es importante que cuando estés queriendo resolver algún conflicto escuches a la otra parte de forma atenta. ¿Qué significa esto? escuchar sin buscar inmediatamente argumentos para defenderte o rebatir sus necesidades.

Atención a tu lenguaje

Si importante es lo que decimos el cómo lo decimos no lo es menos. ¿Cuántas veces ha pasado que la forma de comunicar una opinión, decisión, necesidad, etc nos ha molestado más que lo propiamente dicho?.

Se trata de expresar cómo nos sentimos en esa relación o conflicto sin herir o dañar a los demás.

Participación de las partes implicadas

Para resolver un conflicto familiar o de cualquier índole es necesario que participen todas las partes involucradas. No resulta positivo evitar que una de las partes hable o exponga su visión y así tener encuenta solo una perspectiva.

Llegar a un acuerdo

Resulta obvio este punto pero a veces hay que recordarlo porque es un aspecto que tiende a olvidarse. ¿Por qué? Muy sencillo. En la mayoría de los conflictos cada parte cree que está en lo cierto y que su visión es la adecuada. Esto provoca «cargar» (normalmente) sobre la otra parte la «culpabilidad» del conflicto.

Ten en cuenta que si quieres resolver un conflicto del tipo que sea hay que llegar a acuerdos. Éstos suponen obtener beneficios en unos aspectos («ganar») y pérdidas en otros.

Buscar el momento adecuado

No son pocas las ocasiones en las que pretendemos resolver un conflicto (de forma errónea) cuando «estamos en caliente». Mientras las emociones, el enfado, la ira, la rabia,…. nos controlen la solución al conflicto será difícil o imposible. Y si no, ¿cuántas veces te has arrepentido de decir cosas que no querías/pensabas culpando al enfado del momento? Es importante «enfriar las emociones» para poder resolver los conflictos de forma serena y tranquila.

Mediación. Cómo y cúando acudir acudir a un profesional

Mediación

Si a pesar de estos consejos no consigues resolver los conflictos familiares que aparecen es el momento de acudir a un profesional que te pueda asesorar sobre la forma de afrontar la situación.

¿Cuándo acudir a un profesional? en el momento en el que la comunicación no sea posible, cuando observes que tus derechos se estén viendo afectados, cuando los encuentros son negativos, cuando por diferentes motivos la relación deba mantenerse en el tiempo (por ejemplo, padres separados) o cuando haya voluntad de solucionar el conflicto pero no consigáis llegar a ese ansiado acuerdo.

Decirte que la mediación NO está indicada en los siguientes casos:

  • Para casos en los que solo tú quieras beneficiarte.
  • Cuando no quieras hablar o solo quieras echar en cara cosas a la otra parte.
  • Buscar a alguien que solucione tus problemas sin tener nada que ver.

En estos casos la mediación no es el mejor camino.

Recuerda: la mediación es una alternativa con grandes beneficios respecto a otras formas de resolución de conflictos, como por ejemplo la vía judicial. Sin embargo requiere un alto grado de compromiso, esfuerzo y voluntad.

Es en el año 2005 cuando en España (en el marco del derecho de familia) comienza a aparecer la mediación familiar como método alternativo de resolución de conflictos.

El objetivo es eliminar los procesos judiciales (en los casos que lo permitan) y recuperar la parte más humana de las relaciones personales y que más se ven afectadas una vez que todo entra en los tribunales.

Ningún problema se resuelve con el paso del tiempo y aún menos cuando se trata de conflictos familiares. Si estás en alguna de las situaciones expuestas anteriormente no dudes en buscar ayuda profesional. No lo dejes pasar, da el paso y ACTÚA.

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