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Psicosalud Herrera

5 Consejos para mejorar la Convivencia en Pareja.

por | Nov 9, 2021 | Francisco Javier Quiles | 0 Comentarios

Cuando una pareja se formaliza y avanza en el tiempo fija entre sus objetivos tener una mayor cercanía afectiva; con tal fin se propone tener una convivencia bajo un mismo techo. Al igual que ocurre cuando una relación está en su primera fase de luna de miel, donde todos las emociones que afloran son positivas, cuando iniciamos una convivencia aceptamos y toleramos todo cuanto se interponga entre los miembros de la relación.

El tiempo de convivencia traerá, de manera casi inevitable, algunos problemas asociados al mismo hecho de convivir y mostrarnos tal y como somos. Aquí la tolerancia es menor y la búsqueda de nuestras propias necesidades mayor.

Dedicamos este artículo a algunos de los consejos que, desde nuestro punto de vista, mejor se pueden ajustar a la mayoría de las relaciones de pareja (heterosexuales y homosexuales) para hacer que la convivencia no se convierta en un elemento de desgaste sino todo lo contrario, que sea fuente de gozo y placer, objetivo para el que están concebidos los emparejamientos con otras personas y la convivencia junto a nuestros compañeros.

1. Realizar chequeos temporales para conocer el estado de vuestra relación.

La convivencia de una relación va a estar más o menos marcada por la aparición de altibajos, enfados, malestar, … que serán expresados por las parejas. Hablamos sobre todo de aquellos malestares que no son soportados por unos y otros. Sin embargo, en muchas ocasiones, las necesidades y/o quejas que tenemos sobre nuestra pareja no son expresadas, son silenciadas y esperamos que sean resueltas así como por «arte de magia«.

Con frecuencia vemos a muchas parejas que llevan bastante tiempo guardando aspectos/elementos que les gustaría ver en sus relaciones, o cosas que quisieran corregir, pero sus estilos pasivos de comunicación les llevaron a guardar silencio. Nos expresan que creen que es mejor callar que hablar, por temor a que el «remedio puede ser peor que la enfermedad«. Sin embargo comprueban con el paso del tiempo que sus «mochilas» se cargan de negatividad. En el mejor de los casos los hay que sueltan, como el que no quiere la cosa, comentarios que esperan sean analizados, bien digeridos y cambiados. Este tipo de estrategias, en la mayoría de las ocasiones, no sirven para modificar e introducir cambios.

Como el paso del tiempo nada arregla se van acercando poco a poco a un «momento límite» en el que descargan «lluvias torrenciales«, generando un caos y bloqueo mental que imposibilita la búsqueda de soluciones, o bien comunican su decisión de finalizar con la relación.

Sean del tipo que sean nuestras quejas y/o necesidades sobre lo que le pedimos a nuestras relaciones, estas han de ser expresadas libremente, con honestidad, respeto y sensibilidad hacia nuestra pareja. Al igual que «chequeamos,/testeamos» el funcionamiento de un aparato tecnológico, nuestro cuerpo -para confirmar nuestro buen estado de salud-, necesitamos conocer el estado en que se encuentran nuestras relaciones.

A más testéis el estado de vuestras relaciones mayor probabilidad de sanear a tiempo aquellas heridas y/o necesidades sin cubrir que puedan estar latentes en la relación.

2. Gestión de los conflictos que surgen en la convivencia.

Cómo gestionar los conflictos de pareja de una convivencia

Ya decíamos más arriba que la convivencia acarreará que os enfrentéis a conflictos de distinta naturaleza:

  • De tipo económico.
  • De tipo familiar.
  • Relacionado con lo laboral.
  • En torno a la responsabilidad en las tareas domésticas y crianza de hijos.
  • En el ámbito sexual.
  • En torno a la ocupación del tiempo libre.
  • Etc.

Sean del tipo que sea os sugerimos llevéis a cabo la práctica de las siguientes recomendaciones:

– Encuentra el mejor momento y lugar para poder hablar de vuestro conflicto.

– ¡Cuidar el lenguaje con el que os habláis!.

En muchas ocasiones es vuestra forma de hablaros, más que el contenido del conflicto en sí, el que os hará daño. Evitar hablaros de manera agresiva. Del mismo modo os sugiero que no adoptéis una posición sumisa que os impida poder exponer vuestros pensamientos.

– No llevéis el conflicto al terreno de las malas intencionalidades.

La mayoría de los conflictos ocurren porque hay disparidad de criterios e intereses, no porque tu pareja quiera, intencionadamente, hacerte daño. Si atribuimos una intencionalidad dañina a nuestra pareja nos defenderemos atacando del mismo modo, generando una dinámica agresiva con difícil resolución.

– Escuchad con atención la posición del conflicto de vuestra pareja.

De este modo evitaremos colocar intenciones que resultarán erróneas.

– Evitar generalizar el conflicto.

En muchas ocasiones el conflicto en cuestión se convierte en la mecha que hace estallar la bomba. Aprovechamos el conflicto para realizar acusaciones del tipo: «… TÚ es que SIEMPRE estás...», «es que NADA haces…«, «…TODO lo tengo que …». Estas acusaciones no se ajustan nunca a la realidad, esto es, generalizamos tanto que provocaremos la defensa instantánea de nuestra pareja, la cual no hará más que enfurecer aún más a quien inició la acusación. Es por ello por lo que os sugerimos que evitéis los términos: TODO, NADA, NUNCA, SIEMPRE. En el seno de una relación deben estar prohibidos, porque ningún término se ajusta a lo que ocurre en una relación.

– Buscar acuerdos y pactos.

Un conflicto no es un partido de competición donde a toda costa tenemos que buscar la victoria, o una guerra de la que salir victorioso acosta de derrotar al otro. Los conflictos surgen de manera inevitable, y han de ser encaminados al alcance de acuerdos que beneficien a las dos partes. La lucha de poderes no hará más que generar un clima de convivencia orientado hacia la búsqueda de más conflictos donde salir victorioso de la derrota anterior.

3. Tomar decisiones de manera conjunta.

En cada día tomamos una infinidad de decisiones de las que no somos muy conscientes, hablamos pensando más en un ámbito meramente individual. ¡Párate un poco a pensarlo!. Pues ahora repara en las decisiones que una pareja, con o sin hijos, tiene que tomar diariamente. Muchas de estas decisiones son de escasa relevancia, por lo que no nos exigen un gran esfuerzo. En cambio otras demandan detenernos y reflexionar de manera sosegada.

En las relaciones de pareja son muchas las decisiones que hemos de tomar, unas de mayor calado que otras. Sirvan a modo de ejemplo estas:

  • Compras menores/pequeñas.
  • Tipo de alimentación a llevar a cabo.
  • Control económico del hogar.
  • Contenidos televisivos a ver.
  • Ser padres o vivir sin hijos.
  • Cómo ocupar el tiempo de ocio de pareja.
  • Decidir el tipo de relación con nuestras familias de origen.
  • Cómo vivir nuestra sexualidad.
  • Formas de querernos (hay quien necesita más vinculación afectiva con su pareja y quien precisa más independencia; cómo compenetrarnos en esta área exigirá acuerdos trabajados).
  • Formas de invertir vuestro dinero (en pareja).
  • La educación y crianza que daréis a vuestros hijos.
  • La organización de vuestros trabajos (para que tengan la menor incidencia negativa sobre vuestras relaciones).
  • El tipo de valores y creencias que impregnarán vuestra relación.
  • Etc.

Como puedes comprobar unos contenidos son más fáciles para decidir y otros más difíciles. Tendemos a ver en muchas relaciones de pareja una jerarquía interna en cuanto al manejo del poder. Apreciamos como muchas veces es un miembro quién, de manera casi unilateral, toma decisiones sin contar con la valoración de su pareja. Este tipo de relaciones basadas en el uso y abuso del poder de uno de los miembros va a generar un malestar importante en la parte perjudicada que intentará llevarse el «gato al agua» cuando se le presente la siguiente oportunidad. Cuando esto ocurre las relaciones entran en particulares «campos de batalla» donde el objetivo es salir victorioso, un clima que nada se parece al que debe reinar en una relación de pareja, donde ambos forman parte del mismo equipo y no hay enemigos que valgan.

4. ¡Atrapa a tu pareja haciendo algo positivo por ti!.

Consejos para mejor la convivencia de una pareja

Especialmente en aquellas parejas que llevan un tiempo considerable de relación es habitual ver como sus relaciones caen en monotonías y se confía a la estabilidad su plenitud. En otras son tantas las interacciones negativas que se producen entre ellos que las mochilas de cada uno se cargan de manera significativa de un peso que lastrará sus relaciones.

Sea en un caso u otro os recomendamos que os pongáis, entre vuestras tareas obligatorias de semana, pillar a vuestras parejas haciendo al menos algo positivo por vosotros cada día. Se que estáis pensando que no quieres ser tu o él/ella quién de ese primer paso, porque de este modo parecerá que el primero que inicia es el que asume la culpa o responsabilidad de cómo estáis. Si ninguno hace nada «el uno por el otro la casa sin barrer». Aquí lo importante no es quién inicia sino el efecto que tiene lo que haces sobre tu pareja, quien continuará devolviendo lo que hiciste por él/ella, creando de esta manera una dinámica circular constante que os llevará a reactivar vuestra relación rompiendo monotonías o haciendo más llevaderos los conflictos que aún seguís arrastrando.

Ir anotando en una hoja las cosas que vuestra pareja hace por vosotros/as, de manera que semanalmente puedan ser mostradas a él/ella en muestra de gratificación por lo que hizo por vosotros.

Algunos ejemplos de cosas que pueden hacer para vosotros, una vez sabemos que son cosas del agrado de vuestra pareja, son:

  • Hablar en un tono amable.
  • Acompañar al médico.
  • Tener gestos afectivos-cariñosos.
  • Preguntar por mi día de trabajo.
  • Decir lo guapo/a que está.
  • Mostrar un gesto cariñoso cada vez que entréis por la puerta de vuestra casa.
  • Mostrar admiración por alguna cualidad de nuestra pareja.
  • Hacer una tarea por él/ella adelantándote para crear su sorpresa.
  • Dejar decidir completamente a él/ella qué hacer y cómo en la siguiente salida.
  • Hacer un bonito regalo.
  • Etc.

5. La corresponsabilidad en las tareas del hogar.

Cómo repartir las tareas del hogar

Ya comentábamos en otro artículo que esta es una de las mayores dificultades por la que pasan muchas parejas cuando conviven. Nos estamos refiriendo al reparto de las tareas del hogar.

Aún muy influenciados por el sistema patriarcal que carga sobre la mujer la responsabilidad del desarrollo de gran parte de las tareas del hogar, la sociedad avanza y el reparto de estas tareas se hace cada vez más justo, ¡afortunadamente!. Sin embargo pese a la incorporación de la mujer al mundo laboral, y la revolución en el hogar esperada, aún son muchas las casas donde sigue predominando un mayor compromiso de la mujer, en detrimento del hombre, sobre las exigencias que una casa conlleva.

El concepto de «»corresponsabilidad» hace referencia a la responsabilidad que el hombre tiene en la gestión de una casa y descendientes, si los hay. El hombre no tiene que «ayudar», «echar un cable», … porque todo lo que implica una convivencia es responsabilidad de los dos, no sólo de la mujer. ¿Acaso los hijos no son de los dos?, ¿es que la limpieza y orden de la casa no nos gusta a los dos y ambos ensucian y desordenan?, ¿es que tu ropa sucia no necesita ser lavada?

Una desigualdad significativa en el reparto de estas tareas puede llegar a provocar la ruptura de una relación. De ahí que os recomendemos algunas consigas como:

– Hacer reparto de tareas en función de vuestras preferencias, habilidades y tiempo disponible.

Las tareas más costosas deben ser igualmente repartidas. Incluso recomendamos que haya alguna alternancia en estas tareas De este modo conoceremos con mayor profundidad el alcance y valor que tiene lo que se hace.

– Hombre: asume toda la carga mental que exige la tarea encomendada.

En muchas ocasiones el hombre obedece los mandatos de su pareja, o pide qué hacer para posteriormente ejecutar la orden recibida. Ejemplo: asumir cuándo existe la suficiente ropa para poner una lavadora sin que nos lo digan; recoger y doblar la ropa tendida sin que nos lo digan, porque sabemos y comprobamos cuándo está seca; hacer la compra de comida cuando escasean los productos disponibles en casa, etc.

– ¡Tened paciencia con aquel miembro (normalmente el hombre) que muestra mayores dificultades en en su desempeño!.

Muchos hombres muestran sus enfados cuando son corregidos o direccionados en el quehacer de las tareas domésticas. No ridiculizar (mujer) y saber acoger de buen grado sus comentarios (hombre) será muy importante.

– La mayoría de las tareas están configuradas para hacerse en unos momentos del día, ¡respétalos!.

Muchas veces el hombre hace las tareas que le corresponden pero en momentos no apropiados (por ejemplo: hacer la cama antes de acostarse).

– No realicéis las tareas en vuestros tiempos de descanso.

Nos referimos a que no se hagan tareas mientras el otro/a disfruta de su tiempo de descanso. En cambio hacer tareas de manera conjunta, siempre y cuando dispongáis de tiempos que sean compatibles, va a revertir sobre vuestra relación. Hacer cosas de manera conjunta es una manera de pasar tiempo juntos y permanecer conectados, a la vez que puede ser divertido, ¿por qué no?.

  • Etc.

Recomendamos que la asunción de esta responsabilidad por parte del hombre sea contemplada no sólo desde el concepto de «corresponsabilidad» sino teniendo presente las muchas ventajas que tiene asumir este rol, como son:

  • Sentáis bases muy sólidas para que vuestros hijos se críen en un entorno muy necesario para su futuro. Las relaciones marcadas por el sistema patriarcal cada vez son menos; nos enfrentamos a generaciones con relaciones «modernas» e incluso se contemplan otras ya «postmodernas».
  • En una sociedad marcada por el alto número de separaciones que se producen (a la hora unas 12 separaciones), precisamos de una autonomía para poder afrontar esos momentos de soledad.
  • Adquirir más competencias revierte, de manera positiva, sobre la autoestima de la persona.
  • El tiempo libre y de ocio de la pareja aumenta.
  • Mejora de la complicidad de la relación: saber que algo que es tarea de dos es sacado adelante conjuntamente genera mayor bienestar en los cónyuges, especialmente en la mujer, mostrando su gratificación sobre él y en consecuencia la relación de ambos.
  • Entre otros.

Hasta aquí algunas de las consignas que os damos para hacer que vuestra convivencia no se vea afectada por algunos de los problemas principales que en el seno de una convivencia se pueden dar. Es posible que ninguno de estos problemas o consejos se ajusten a vuestra situación dado que escribimos pensando en una generalidad tal que vuestra realidad sea distinta o con ciertos matices a los que hemos abordado. Os recomendamos para ello realizar una Terapia de Pareja adaptada a las características de vuestra relación. Aquí todas las intervenciones estarán orientadas pensando en vosotros.

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